El oficio de escritor es, a la vez, una disciplina y una aventura: un trabajo que combina técnica, imaginación y una mirada atenta sobre la condición humana. No se limita a “poner palabras en una página”, sino que implica un proceso continuo de observación, reflexión y reescritura, donde cada frase busca resonar con el lector.
Podríamos desglosarlo así:
🛠️ Habilidades esenciales
Dominio del lenguaje: precisión léxica, ritmo y musicalidad en la prosa.
Estructura narrativa: saber construir tramas, personajes y atmósferas.
Revisión constante: la capacidad de reescribir y pulir hasta que el texto respire por sí mismo.
Escucha y observación: captar matices de la vida cotidiana para transformarlos en materia literaria.
🌱 Camino personal
Cada escritor recorre un trayecto único: algunos parten de un impulso íntimo por contar historias; otros, de la necesidad de comprender y ordenar el mundo. En palabras de Eduardo Galeano, escribir puede ser “peligroso, como hacer el amor cuando se lo hace como debe ser”, porque exige abrirse por completo y cazar las palabras que nos definen.
🔄 Entre arte y oficio
Arte: la chispa creativa, la voz propia, la capacidad de emocionar.
Oficio: la constancia, la disciplina diaria, el aprendizaje de técnicas narrativas.
Ambos se entrelazan: sin oficio, la inspiración se dispersa; sin arte, la técnica se vuelve mecánica.
📚 Evolución y propósito
Hoy, en un mundo saturado de contenido, el escritor no solo informa: inspira, provoca y acompaña. Su labor es un puente entre experiencias individuales y colectivas, un modo de preservar y renovar la memoria cultural.
¿Cuáles son los ejercicios de escritura recomendados? La estructura narrativa. ¿Cómo puedo encontrar mi propia voz como escritor?
✍️ Ejercicios recomendados
Escritura diaria breve
Dedica 10–15 minutos a escribir sin censura sobre cualquier tema. El objetivo es mantener la fluidez y entrenar la mente para generar ideas sin miedo a la página en blanco.
Describir desde los cinco sentidos
Elige un objeto o lugar y escríbelo usando vista, oído, olfato, tacto y gusto. Esto te obliga a observar más allá de lo evidente.
Cambio de perspectiva
Reescribe una misma escena desde el punto de vista de distintos personajes o incluso de un objeto. Ejercita así la empatía narrativa.
Cadena de palabras
Empieza con una palabra al azar y asócialas en frases o microcuentos. Trabaja la asociación creativa y la sorpresa.
Imitación consciente
Elige un párrafo de un autor que admires y reescríbelo con un tema distinto pero imitando su ritmo y estructura para entender su técnica de construcción.
🕸️ Estructura narrativa: los pilares
Aunque existen múltiples enfoques, una de las estructuras más clásicas y efectivas es:
Planteamiento
Presentas el mundo, los personajes y el conflicto inicial. Aquí siembras las preguntas que impulsarán la lectura.
Nudo
El conflicto se desarrolla, surgen obstáculos, y se intensifica la tensión. Este tramo puede incluir giros narrativos o revelaciones.
Clímax
Punto de mayor intensidad emocional o dramática. El lector debe sentir que todo lo leído conduce hasta aquí.
Desenlace
Se resuelven (o no) los conflictos. Dejas un cierre satisfactorio o deliberadamente abierto.
💡 En obras más experimentales, esta estructura puede romperse, pero conviene dominarla antes de subvertirla.
🌱 Encontrar tu voz como escritor
La “voz” es esa combinación única de perspectiva, ritmo y sensibilidad que hace reconocible tu texto. Para descubrirla:
Lee mucho y variado, pero escribe más de lo que lees. La práctica constante filtra las influencias ajenas.
Escribe sobre lo que te importa, no solo lo que “funciona” comercialmente. La pasión se nota.
Escucha tu lenguaje hablado: grábate contando algo y transcribe. Esto conecta tu voz escrita con tu autenticidad oral.
Relee con ojo crítico: detecta qué palabras, giros o imágenes usas con naturalidad y cuáles parecen impostadas.
Permítete evolucionar: tu voz de hoy no será la misma de dentro de cinco años, y eso es buena señal.
Te preguntas
1.¿Puedes recomendarme un ejercicio específico para un género?
2.¿Qué autores destacan en voz narrativa?
3.¿Cuáles son los errores comunes al buscar mi voz?
🎯 Ejercicio específico por género
Género narrativo (cuento breve) – “El objeto revelador”
Elige un objeto cotidiano (una llave, un cuaderno, una taza).
Escribe una historia de máximo 500 palabras donde ese objeto sea el detonante del conflicto o la revelación final.
Trabaja la tensión narrativa: cada párrafo debe aportar una pista o matiz que cambie la percepción del lector sobre el objeto.
Cierra con un giro que resignifique todo lo anterior.
💡 Este ejercicio entrena la economía expresiva, la coherencia interna y la capacidad de sugerir más de lo que se dice.
Si quisieras, puedo proponerte variantes para otros géneros —por ejemplo, lírico o dramático— para que explores registros distintos.
📚 Autores que destacan por su voz narrativa
Vladimir Nabokov – Lolita: voz en primera persona con un registro culto y obsesivo, que envuelve y perturba a la vez.
Arturo Pérez-Reverte – El capitán Alatriste: recrea con maestría el castellano del Siglo de Oro, situando al lector en época y tono.
Mark Twain – Las aventuras de Huckleberry Finn: primera persona coloquial, cargada de ironía y observación social.
Gabriel García Márquez – Cien años de soledad: tercera persona omnisciente con cadencia oral y realismo mágico.
Dolores Redondo – Trilogía del Baztán: voz íntima y atmosférica que combina misterio y arraigo cultural.
⚠️ Errores comunes al buscar tu voz
Imitar en exceso a autores admirados
La influencia es natural, pero si no filtras por tu experiencia y perspectiva, tu voz queda diluida.
Forzar un tono que no te resulta natural
Adoptar un registro demasiado formal o coloquial sin que encaje con tu intención narrativa genera disonancia.
Temor a romper “reglas”
Aferrarse rígidamente a normas gramaticales o estilísticas puede sofocar la expresividad.
Escribir solo para agradar al lector
La búsqueda de aprobación externa puede llevar a textos correctos pero sin autenticidad.
Falta de constancia
La voz se afina con práctica sostenida; escribir solo en “momentos de inspiración” retrasa el proceso.
Cualquiera de las personas que lea con cierta regularidad las entradas de la sección Matemoción del Cuaderno de Cultura Científica conocerá nuestro interés por la relación de las matemáticas con las artes, ya sean artes visuales, como la pintura, la escultura, la cerámica, el diseño, la fotografía, el cine o la arquitectura, artes literarias, como la poesía, la prosa, el teatro o los cómics, o artes escénicas, como la música, la danza o el teatro.
En una reunión de matemáticos anónimos (2013), del humorista gráfico ecuatoriano-chileno Alberto Montt, de su blog En dosis diarias
Poema liminal, dedicado a Martin Gardner, del escritor estadounidense Harry Mathews (1930-2017), publicado en el libro Oulipo, Atlas de littérature potentielle (Gallimard, Paris, 1981), es un ejemplo de poema en bola de nieve derritiéndose, creación del grupo literario OULIPO, ya que el número de letras de cada verso va creciendo de 1 letras hasta 20, para después volver a decrecer hasta 1 de nuevo
Estructura poética a través de las matemáticas
El grupo literario francés OuLiPo (Ouvroir de Litterature Potentielle, Taller de Literatura Potencial) fue creado en 1960 por Francois Le Lionnais (1901-1984), matemático francés apasionado por la literatura, y el escritor francés Raymond Queneau (1903-1976), que era a su vez un apasionado de las matemáticas. Como declaración de principios Le Lionnais afirmaba que el colectivo llama literatura potencial “a la búsqueda de formas y de estructuras nuevas que podrán ser utilizadas por los escritores como mejor les parezca”. Muchas de esas constricciones literarias son matemáticas, como los grafos, los cuadrados latinos, las permutaciones, el problema del salto del caballo, el teorema de Pascal, la banda de Moebius o los números naturales, entre muchas otras.
Por ejemplo, una de las estructuras que consideraron los oulipianos para generar poemas fueron los grafos, como el que aparece en la siguiente imagen, extraído del libro OULIPO, Atlas de literatura potencial 1: Ideas potentes (publicado originalmente en francés en 1981), y que consideraron Quenaeu, Le Lionnais y compañía para ilustrar cómo utilizar un grafo dirigido etiquetado para generar una serie de poemas recorriendo el mismo de diferentes maneras, teniendo en cuenta aspectos de la teoría de grafos.
Grafo oulipiano para generar poemas
Una vez creado el grafo con los correspondientes vértices y aristas, estas con sus respectivos textos, una posibilidad es la creación de un poema hamiltoniano, que se construye mediante un recorrido hamiltoniano, es decir, un recorrido que pasa una vez y solo una vez por cada uno de los vértices del grafo (si esto es posible). El ejemplo mostrado en el Atlas de literatura potencial es el recorrido BADC que da lugar a
“No no dice la dama ofendida no estoy
buscando al hombre
que escupe en el cántaro”
También se podrían construir poemas (casi-)eulerianos sobre un grafo oulipiano, que consistirían en poemas surgidos de recorridos que pasen una, y sólo una vez, por cada arista del grafo, pero como esto no siempre es posible, se pueden plantear opciones, como que pasen por la mayor cantidad de aristas posible, sin repetir arista, o que pasen por todas las aristas, repitiendo las menos posibles. O pueden considerarse los recorridos más cortos entre dos vértices dados, aunque en este caso el grafo es demasiado sencillo.
El grupo literario OULIPO es una referencia fundamental en la utilización de las matemáticas como herramienta de creación literaria, pero existen muchas otras personas que han utilizado las matemáticas para la creación poética, en particular, para crear estructuras destinadas a dar forma a sus poemas.
Poemas Fibonacci
Un ejemplo de utilización de un concepto matemático para determinar la estructura de un poema es la sucesión de Fibonacci. Ya en la entrada Poemas Fibonacci se explicaba que se denomina “poema Fibonacci” a un poema en el cual la cantidad de palabras (o sílabas) de cada verso es igual al correspondiente número de la sucesión de Fibonacci (1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, etc).
Un ejemplo sería el divertido e ilustrativo poema de Brian Bilston, titulado Word crunching (en inglés), en el que cada verso tiene tantas palabras como los números de Fibonacci, del 1 al 21 (al final de cada verso, yo he incluido el número de Fibonacci que le corresponde, para que se vea mejor la relación). Podemos verlo en su idioma original en la entrada Poemas Fibonacci, mientras que aquí se incluye una traducción adaptada.
Procesamiento de palabras
Yo (1)
escribí (1)
un poema (2)
en una página (3)
pero entonces cada línea creció (5)
sumando cantidad de palabras de las dos anteriores (8)
hasta que empecé a preocuparme por todas estas palabras que aparecían con tanta frecuencia (13)
porque, como puedes ver, es muy fácil quedarse sin espacio cuando un poema crece y crece siguiendo la secuencia de Fibonacci (21)
Otro ejemplo, además de los que ya aparecen en la mencionada entrada, en el que se asocia la cantidad de sílabas con los números de Fibonacci (hay que tener en cuenta la sinalefa, unir la última vocal de una palabra con la primera vocal de la siguiente, formando una única sílaba), es el poema Doble Fibonacci (1972), del ingeniero y poeta Javier Calatrava, incluido en su reciente libro La piel del recuerdo (Alhulia, 2025).
Doble Fibonacci
Yo (1)
No (1)
Quiero (2)
Existir (3)
carente de‿amor, (5)
pues se vive con tristeza (8)
y se padece más la soledad y‿el dolor. (13)
El amor nos alivia, nos llena de‿esperanza y siempre nos da fuerza. (21)
El amor nos ayuda‿a vivir sin temor, nos aporta‿alegría‿y firmeza. (21!)
Para vivir la vida prefiero percibir (13)
tu ternura‿y tu belleza (8)
sintiendo por mí. (5)
Tú y yo, (3)
los dos (2)
sí (1)
Tú (1)
Otra opción es que cada estrofa tenga tantos versos como los números de Fibonacci, como en el famoso poemario Alfabeto (1981), de la escritora y poeta danesa Inger Christensen (1935-2009) o el poemario Las razones del agua (Adeshoras, 2017) del escritor Francisco Javier Guerrero (véase la entrada Nos encanta Fibonacci).
Estructura poética irracional
Tras esta, quizás un pelín larga, introducción podemos centrarnos en el objeto de esta entrada, la poesía irracional. Se dice que un poema, o un microrrelato, es irracional si la cantidad de letras de cada palabra se corresponde con una cierta cantidad finita de dígitos de un número irracional, como π (la razón entre la longitud de una circunferencia y su diámetro), e (el número de Euler), ϕ (el número áureo) o la raíz de dos, √2, entre otros, o también, poemas en los que cada verso tiene tantas palabras como dígitos del número irracional.
Un ejemplo del primer tipo, para el número irracional π (véase la entrada ¿Es normal el número pi?), sería el conocido poema Soy π, lema y razón ingeniosa (1989), del escritor y poeta colombiano Rafael Nieto París (1921-2020).
Soy π, lema y razón ingeniosa [314159] de hombre sabio, que serie preciosa [265358] valorando enunció magistral. [979]
Con mi ley singular bien medido [323846] el Grande Orbe, por fin, reducido [264338] fue al sistema ordinario usual. [32795]
Arquímedes, en ciencias preciado [0288] crea π, monumento afamado, [4197] y aunque intérmina dio valuación, [16939]
periferia del círculo supo, [9 3 7 5] duplicando geométrico grupo, [105] resolver y apreciarle extensión. [8209]
Teorema legó, memorable [749] como raro favor admirable [4459] de la espléndida ciencia inmortal; [23078]
y amplia ley, filosófica fuente [16406] de profunda verdad y ascendente [28620] magnitud, descubrió universal. [899]
Para este poema se están considerándose los 81 primeros dígitos de esta importante constante matemática
Además, como puede observarse en el poema, cuando aparece un 0 se considera una palabra de 10 letras, restando el 1 del dígito anterior, como en las palabras “la espléndida” que se corresponden con los dígitos “30” (2 + 10), salvo cuando el 0 está en el principio de la oración, como en “Arquímedes”, que se relaciona con 0. Podemos observar en el ejemplo lo que ocurre cuando se produce una concatenación de palabras largas, como en “periferia del círculo supo, duplicando geométrico grupo”, que se corresponde con los dígitos 9375 105.
Un poema-adivinanza muy conocido se debe al militar y ajedrecista español Manuel Golmayo (1883-1973).
Soy y seré a todos definible,
mi nombre tengo que daros,
cociente diametral siempre inmedible
soy de los redondos aros.
Si contamos las letras de cada palabra obtendremos los primeros veinte dígitos de la constante matemática (3,14159 26535 8979 32384), que nos indica la solución de la adivinanza.
Otro pi-ema, es decir, poema irracional basado en el número π, que circula por las redes se debe al ingeniero y aficionado a las matemáticas peruano Alberto Espinoza Castillo.
Voy a amar a solas, deprimido
No sabrán jamás que sueño hallarte,
perímetro difícil, escondido
que en mis neuronas late …
Oscuro el camino para ver
los secretos que tú ocultas
¿hallarlos podré?…
Este pi-ema se corresponde con los treinta y dos primeros dígitos de la constante matemática (3,14159 265358 979 32384 62643 38327 95), y no es casualidad que sea justo hasta ese dígito, ya que el siguiente es el 0, que causa el problema de decidir cómo representarlo en el poema.
Existen pi-emas en todos los idiomas
Los poemas irracionales, en particular, con el número π, no son exclusivos de la lengua española, sino que nos los encontramos en muchos otros idiomas. Por ejemplo, el escritor, editor y crítico estadounidense Joseph T. Shipley (1893-1988), incluye en su libro Playing with words / Jugando con las palabras (1960) el siguiente poema.
But a time I spent wandering in bloomy night;
Yon tower, tinkling chimewise, loftily opportune.
Out, up, and together came sudden to Sunday rite,
The one solemnly off to correct plenilune.
[Traducción: Pero un tiempo que pasé vagando en la noche florecida; Aquella torre, tintineando como una campana, altivamente oportuna. Fuera, arriba, y juntos llegaron de repente al rito dominical, El uno solemnemente para corregir la luna llena.]
Este poema se estructura según los treinta y un primeros dígitos de la constante matemática, de nuevo, evitando el dígito treinta y tres, que no es otro que el 0, que obliga a decidir qué hacer en ese caso si se llega a ese dígito. Además, la rima de este poema es ABAB.
Otro ejemplo nos lo encontramos en el libro de “lingüística recreativa” Language on Vacation: An Olio of Orthographical Oddities (1965), del escritor germano-americano Dmitri Borgmann (1927-1985), aunque fue compuesto por el escritor y poeta estadounidense Howard W. Bergerson (1922-2011), a partir de los primeros treinta dígitos.
Now, a moon, a lover refulgent in flight,
Sails the black silence’s loneliest ellipse.
Computers use pi, the constant, when polite,
Or gentle data for sad tracking aid at eclipse.
[Traducción: Ahora, una luna, un amante resplandeciente en vuelo, Navega por la elipse más solitaria del silencio negro. Las computadoras usan pi, la constante, cuando son educadas, O datos suaves para una triste ayuda de seguimiento en el eclipse.]
A continuación, incluimos uno de los poemas irracionales con el número π más conocidos en lengua francesa, que se estructura a partir de los 126 primeros dígitos de la constante. Por lo tanto, incluye algunos ceros. ¿Cómo se resuelve esta cuestión en este poema? Cuando la palabra tiene diez (10) letras es que el dígito correspondiente es un cero (0).
Que j’aime à faire apprendre un nombre utile aux sages! Immortel Archimède, artiste ingénieur, Qui de ton jugement peut priser la valeur? Pour moi, ton problème eut de pareils avantages. Jadis, mystérieux, un problème bloquait Tout l’admirable procédé, l’œuvre grandiose Que Pythagore découvrit aux anciens Grecs. Ô quadrature ! vieux tourment du philosophe! Insoluble rondeur, trop longtemps vous avez Défié Pythagore et ses imitateurs. Comment intégrer l’espace plan circulaire? Former un triangle auquel il équivaudra? Nouvelle invention : Archimède inscrira Dedans un hexagone; appréciera son aire, Fonction du rayon. Pas trop ne s’y tiendra: Dédoublera chaque élément antérieur; Toujours de l’orbe calculée approchera; Définira limite; enfin, l’arc, le limiteur De cet inquiétant cercle, ennemi trop rebelle! Professeur, enseignez son problème avec zèle!
[Traducción: ¡Cuánto me gusta enseñar un número útil a los sabios! Inmortal Arquímedes, artista ingeniero, ¿quién puede valorar tu juicio?Para mí, tu problema tuvo ventajas similares. En otro tiempo, un misterioso problema bloqueaba todo el admirable proceso, la grandiosa obraque Pitágoras descubrió a los antiguos griegos. ¡Oh, cuadratura! ¡Viejo tormento del filósofo! Insoluble redondez, durante demasiado tiempo has desafiado A Pitágoras y a sus imitadores. ¿Cómo integrar el espacio plano circular? ¿Formar un triángulo al que equivalga? Nueva invención: Arquímedes inscribirá En su interior un hexágono; apreciará su área, Función del radio. No se detendrá ahí: Duplicará cada elemento anterior; Siempre se acercará al orbe calculado; Definirá el límite; por fin, el arco, el limitador De este inquietante círculo, ¡enemigo demasiado rebelde! ¡Profesor, enseñe su problema con celo!]
Como podemos observar es un poema de versos alejandrinos (doce sílabas). Respecto a su autoría, esta no está muy clara. Los cuatro primeros versos aparecen en el libro Mathématiques et mathématiciens; pensées et curiosités / Matemáticas y matemáticos; pensamientos y curiosidades (1889), del matemático e historiador francés Alphonse Rebière (1842-1900). Pero incluso hay una publicación anterior, Le livre des singularites / El libro de las singularidades (1846), de Gabriel Peignot y G. P. Philomneste, en la que aparecen esos cuatro primeros versos, junto con un quinto verso diferente “Tirez circonférence au diamètre etcetera”, donde la palabra circunferencia se interpreta como cero (0). Esos cuatro primeros versos los he encontrado incluso en el libro Origine, étymologie & signification des noms propres et des armoiries / Origen, etimología y significado de los nombres propios y los escudos de armas (1867), de Adolphe de Coston, lo que me hace sospechar que quizás fuese popular y parte de la tradición oral francesa.
Respecto al poema en su versión extendida se suele citar a Maurice Decerf como autor. Sin embargo, al buscar la identidad de esta persona no hay ninguna información en libros, artículos y páginas web, siendo posible que sea simplemente un seudónimo.
Color by Number: Pi, del artista británico Peter Kappus. Imagen de su página web: Peter Kappus
Y este paseo continúa … en la siguiente entrada
Aunque hemos avanzado en este paseo por el territorio de la poesía irracional, aún estamos lejos de haber concluido el mismo. Aún nos quedan por visitar, en la siguiente entrada, algunas zonas como los poemas denominados, en inglés, Pilish, los haikus y sonetos estructurados según pi, los poemas en los que los decimales del número irracional determinan la cantidad de palabras de cada verso, entre otras muchas.
Pero vamos a terminar esta entrada con una pequeña composición irracional (o regla mnemotécnica) basada en el número irracional e, esto es, el número de Euler, base de los logaritmos naturales y fundamental para describir ciertos procesos de crecimiento. Esta utiliza los primeros treinta y tres dígitos del número de Euler: 2,71828182845904523536028747135266.
El trabajo y esfuerzo de recordar (e) revuelve mi estómago, pero podré acordarme. Será fácil si leo todas las frases. La repetida canción será cantada y así verás el número huevón.
Si os fijáis, en esta composición, cada punto representa un cero en los dígitos del número de Euler.
Bibliografía
Hermes Salceda (editor), Diego Luis San Román (traductor), OULIPO, Atlas de literatura potencial 1: Ideas potentes, Pepitas de calabaza, 2016.
Sobre el autor: Raúl Ibáñez es profesor del Departamento de Matemáticas de la UPV/EHU y colaborador de la Cátedra de Cultura Científica
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